En agosto apareciste, con un pretexto tonto, pero te bloqueé la entrada y borré esa estúpida broma, me aseguré de que no quedará nada, no quería que volvieras a aparecer y mucho menos, tener problemas contigo nuevamente (solo de recordar, me duele la cabeza, la siento con demasiada pesadez) y volviste a aparecer en enero, cuando le pedí a la vida no volver a saber de ti, y ahí estuviste, según queriendo mi amistad, diciéndome siempre que era bonita, que te importaba y que en el fondo me querías, pero que estabas con alguien, que después de todos estos años, seguías con ella, te felicito. Yo solo fui el desliz mientras tenías problemas con el amor de tu vida, y yo te volví a creer que realmente querías saber de mí, creyendo todo lo que me decías, pero sé que tengo culpa, por no saber respetar tu relación y por volverme a enamorar e ilusionar con quién siempre me ha lastimado, no sé porque no fui más fuerte y te dije no, tontamente pensé que ya habías cambiado. Arruinaste mi cumpleaños, me sentí como una maldita propstituta a la que cogen y la dejan botada en un hotel, todo por la estúpida ilusión de volverte a ver después de todos estos años, sin saber lo feliz que era sin verte ni saber nada de ti, ¡Yo no le pedí a Dios tu regreso! Pero ahora que lo veo, entre lágrimas, tuviste que volver para que yo me quitará la venda de los ojos, esa, que había jurado y perjurado que ya no tenía, para por fin dejar de quererte de una vez. Dónde por fin me animé a buscar terapia, a buscar ayuda para sanarme de este maldito veneno que me carcome día a día, en dónde tengo que ser más fuerte, por qué me enteré de todo, tu vida feliz junto a ella, en dónde me pediste que no te esperara, y creeme, estoy sola por elección, no por ti, porque sé que ya estás casado, y te juro, que no te voy a esperar, ni lo hago, ni lo hice. Tienes razón, fue un error buscarme, no sé en qué pensabas, si demuestras que eres inmensamente feliz. Descuida, no voy a decir nada, ni tampoco te voy a buscar ni acechar, y sabes que cumplo mi palabra, así como día tras día le pido a Dios no volver a verte, ni que te cruce por mi vida. No te voy a desbloquear de ningún lado, y creo que tampoco tú a mí, ni le diré nada de mi vida al carnaval. Por fin he dejado de quererte, de tenerte en un pedestal, por fin estoy aprendiendo a amarme a mí. Puedo decir que por fin se terminó este martirio que comenzó hace 5 o 6 años, cuando nos conocimos aquella noche de mayo o junio, no recuerdo. Adiós David, adiós para siempre. No te preocupes, descubrí que nunca fuiste ni mi amor imposible, ni el amor de mi vida. Ya no tendrás que despreciarme, entendí que nunca me quisiste, y que solo me viste como una amiga, te suelto, te dejo ir para siempre, añorando no volver a cruzarme contigo, descuida, nunca regresaré a Hidalgo, quisiera desaparecer y que nadie nunca más sepa de mí. Te perdono y me perdono, sigue siendo feliz, yo también lo soy y lo seguiré siendo, ya no te extraño ni añoro un regreso tuyo, me demostraste que lejos estamos mejor.
lunes, 6 de septiembre de 2021
Pensé erróneamente qué...
Pensé erróneamente que nunca más iba a volver a escribir de ti, pensé erróneamente que nunca más iba a volver a saber de ti. Le pedí a Dios y a la vida que no te volviera a cruzar en mi vida, que no quería saber nada de ti ni de tu vida feliz que siempre gozas en restregarme, pero error, apareciste de nuevo, hace un año y con el pretexto más estúpido que alguien puede tener, y te dije ¡NO! Hice lo que me pediste, no volver a buscarte nunca, nunca quise lastimarme investigando de tu maravillosa vida en dónde hiciste tu vida junto a alguien más, dónde no te pasé por la mente nunca, yo sí cumplí. Todavía me duele escribir de ti, estoy hecha un mar de lágrimas, aún me cuesta aceptar que nunca estuvimos destinados a estar juntos y en dónde no tenemos futuro juntos como me lo dijiste. Me violentaste, ahora te veo como lo que realmente eres, una persona mala, manipuladora, mentirosa, incongruente. No te guardo rencor, lo hice todos estos años y de nada me sirvió, me fue horrible estos años, estuve a punto de morirme, y hace unos meses le reclamaba s Dios de porque no me había llevado de aquí, de porque te había puesto de nuevo en mi vida, cuando ya estaba más tranquila, nunca entenderé esas vueltas de la vida. Pero hay algo que yo permití por no saber poner límites y en especial a ti.
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